Coerción y cerco a las mayorías

Por LILLIAM OVIEDO

El Presidente, las asociaciones empresariales y los cuerpos represivos están ocupados en una labor ideológica dirigida a apuntalar el ejercicio de la coerción de clase. Es un verdadero cerco a las mayorías y un intento de hacer naufragar cualquier proyecto de avance político y social. Tratan de presentar como delito toda acción de protesta y todo reclamo como una amenaza a la paz pública y a la convivencia civilizada. ¡Asqueante conjunción de retorcimiento y atraso!

Con sus recorridos por zonas distintas del territorio nacional, el presidente Leonel Fernández da continuidad a la práctica del clientelismo buscando prolongar la centenaria coexistencia de la gobernabilidad y la injusticia. Si en otros momentos era señal de ingenuidad en alta dosis la afirmación de que el objetivo de esos recorridos es escuchar los latidos del corazón del pueblo, ahora esta aseveración es clara señal de complicidad con los politiqueros y de compromiso con la estafa política.

No puede haber buena intención en el ensayo de ocultar lo inocultable.

La represión y el clientelismo caminan al lado del Presidente y su comitiva. Se dejan ver en los sobrecitos conteniendo 500 pesos (en la forma más abominable de ejercicio del rancio balaguerismo) y en el despliegue militar y policial que está presto a detener a cualquier ciudadano o grupo de ciudadanos que llegue a creer que, efectivamente, el gobernante salió a escuchar sus demandas.

Al posar para los diarios y para los medios electrónicos, el Presidente sonríe, estrecha manos y reparte abrazos. ¿Acaso no se dan cuenta sus asesores de imagen de que no logra convencer con ello de que está al lado del pueblo?

El secretario de las Fuerzas Armadas, teniente general Pedro Rafael Peña Antonio, y el jefe de la Policía Nacional, mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín, hacen advertencias de que no tolerarán alteraciones al orden público, varios oficiales califican como acción guerrillera una protesta popular.

La Policía, como institución, monta un espectáculo para desvirtuar el sentido de las protestas y movilizaciones. El montaje es tan burdo como el de octubre pasado (la manipulación de las fotos en que el doctor Waldo Ariel Suero, presidente del Colegio Médico, estaba esposado y las esposas fueron eliminadas en las primeras fotografías difundidas); pero algunos analistas, por falta de información, por ingenuidad o por complicidad, dan por hecho lo dicho por la Policía de que, en una acción que envidiaría el fantástico detective Fox, detectaron encapuchados disparando y, como si se tratara de una historieta cualquiera, esos encapuchados dijeron quién les pagó y cuánto.

No se borra con ese montaje la evidencia de que la Policía y las Fuerzas Armadas están fuertemente penetradas con el sicariato, no se borra de la memoria colectiva la imagen de la Policía reprimiendo en los barrios junto a civiles armados que disparan sin que nadie tenga que responder por los daños y las víctimas. ¿No sacaría de esa fuente los actores del reciente montaje?

Es su parte en la gran tarea, pero olvidan que desvirtuando las protestas no lograrán ocultar la injusticia ni borrar la memoria del abuso.

En esta plataforma, una parte del empresariado propone reducir las conquistas laborales en materia de prestaciones y pagos diversos. ¡Y presenta sus proyectos proclamando que es preciso elegir entre estas reducciones y los despidos masivos! ¡Vaya forma de obligar a cargar con el peso de la crisis a quienes no disfrutaron de la bonanza! El modelo balaguerista de acumulación a partir de salarios bajos y casi rígidos no ha dejado de aplicarse en esta sociedad, y ahora ciertos grupos empresariales quieren sacar todavía más.

El Presidente finge ignorar todo esto, mientras sus seguidores (en realidad empleados) en el Congreso Nacional se preparan para aprobar una Constitución presidencialista y autoritaria.

Romper el cerco es tarea urgente. Aunque los representantes del poder digan que es pecaminoso planteárselo, y que es delito resistirse al abuso y a la coerción de clase… La necesidad de salir del cerco es objetiva, y el poder no podrá disfrazarla con montajes de mal gusto…

Fuente: http://www.elnacional.com.do/opiniones/2009/4/4/12291/Coercion-y-cerco-a-las-mayorias

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Opinión

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s